lunes, 10 de agosto de 2015

Best Buy vs E-Waste

ENVIRONMENTAL SUSTAINABILITY—ENERGY STAR PRODUCTS
Además de ahorrar energía en sus operaciones , Best Buy también vende productos de ahorro de energía . Best Buy tiene una extensa asociación con ENERGY STAR para salvar su dinero a los clientes en costos de energía y ayudar al medio ambiente mediante la venta de artículos de bajo consumo . Productos calificados ENERGY STAR han cumplido con normas de ahorro de estrictas establecidas por el departamento de Estado de Energía y la Agencia de Protección Ambiental.

RECYCLING PROGRAM BENEFITS
Los beneficios ambientales del reciclaje son muy claras de reducción de residuos, la disminución de las emisiones de gases , la conservación de energía , y más. Sin embargo, como Best Buy demuestra , el reciclado puede tener implicaciones positivas para el mundo de los negocios también. Por ejemplo, si un producto como un teléfono celular puede ser fijo, se puede enviar a los medios como eBay que puede revender el producto. Si no , los productos se toman aparte por lo que los metales pueden ser reutilizados. Best Buy divide el beneficio obtenido a partir de productos reciclados con sus socios . Para los artículos más grandes de Best Buy es capaz de cobrar una tarifa de $ 10 el reciclaje, ya pesar de que Best Buy emite una tarjeta de regalo de $ 10 a cambio , esto sumado incentivo para comprar en las tiendas Best Buy idealmente conducir a repetir las compras . Las tarjetas de regalo también ayuda en la investigación de mercado , lo que permite Best Buy para rastrear adecuadamente cómo su programa de reciclaje está atrayendo nuevos clientes .
El trabajo infantil, el motor de un país en pleno desarrollo.
Cuando decidimos recorrernos medio mundo, casi diez mil kilómetros desde Preston hasta la ciudad india de Surat, para realizar un documental y conocer la situación actual del trabajo infantil, esperábamos encontrarnos a niños explotados viviendo la vida con resignación. Sin embargo, la realidad fue bien distinta.
Viajamos a Surat, ciudad de seis millones de habitantes, situada en la costa noroeste del país. La metrópoli del Estado de Gujarat es el epicentro de la industria textil y del diamante. Y una víctima más del boom inmobiliario. Entre los locales es conocida como la Nueva York de India porque los negocios, al igual que las máquinas de coser, nunca duermen. La producción es constante; y el monótono tac-tac de agujas hilando diseños en los tradicionales saris, ensordecedor.

Pero esta es tan solo la cara visible del problema. En nuestras investigaciones previas al viaje supimos que se estima que el trabajo infantil, a día de hoy, afecta a casi 160 millones de niños y niñas entre cinco y 14 años en todo el planeta. Significa que uno de cada seis se ve obligado a trabajar. No obstante, estas son solo las cifras oficiales como pudimos comprobar en el terreno la situación es mucho peor.

Nuestro viaje nos llevó a visitar a la ONG india Navsarjan Trust. Acompañados de Sunil Vatas, trabajador social, visitamos varios slums (barrios marginales) para conocer la situación de los jóvenes y las acciones por parte de la ONG. En la barriada de Rhasula Bhen hay unas 500 casas, todas ellas construidas con techos de uralita y ninguna supera los diez metros cuadrados. Los afortunados presumen de tener agua corriente y electricidad.
Sus vecinos nos contaron que apenas 40 niños acuden al colegio. El resto tiene un trabajo o pide limosna para aportar su granito de arena a la economía familiar. Las niñas son los más vulnerables, y muchas de ellas, por temor de sus padres, se quedan en casa bordando diseños en los saris. Tras un largo día de minuciosa labor, en el que solo logran acabar tres vestidos, consiguen apenas 80 céntimos. Este trabajo sumergido es una actividad muy extendida en los barrios más pobres de Surat.
Quisimos profundizar en la actividad de la ONG Navsarjan Trust, quienes, apoyados por la ONG española Naya Nagar, trabajan en 28 slums en la ciudad de Surat. Su principal objetivo es incentivar a los niños para que continúen sus estudios, pero cuando el instituto más cercano está a ocho kilómetros, no es tarea fácil. Para ello tienen un centro que sirve de clase colegial, lugar de encuentro vecinal, además de espacio para relajarse, ya que es de los pocas casas del barrio que posee ventilación.
Visitamos este centro, una pequeña habitación con dos desnudos ventiladores, donde se imparten las clases y la guardería. Los más pequeños del slum acuden cada mañana para aprender lo básico y, después, poder ir a la escuela. Los más mayores, que acuden al colegio, reciben clases de ayuda extraescolar.
Aprovechamos nuestra visita para hablar con las profesoras y ahondar más en esta problemática. Cuando les preguntamos qué alternativas podemos ofrecer a estos niños en semejante problema como el trabajo infantil, donde se desconocen las causas, los motivos y la magnitud, la solución que nos ofrecieron fue unánime: "La educación es lo único que los puede salvar".

Tras la visita de Rhasula Bhen nos adentramos en el corazón de los slums de Sanje Nagar, Bathena y Partichal. La situación no cambia. Todos sus habitantes viven por debajo del umbral de pobreza y la mayoría de los niños, sin escolarizar. Confeccionar saris sigue siendo más popular que acudir a la escuela entre los menores de cuatro a 15 años.

Días más tarde, nos citamos en la concurrida estación de tren de Surat con algunos niños y niñas de los slums, que cada mañana viajan hasta allí en busca de oportunidades. La estación les ofrece una marabunta de transeúntes a los que pedir limosna, venderles agua y periódicos, o simplemente ofrecerse para llevar sus maletas a cambio de una propina.

Sunil Vatas nos explicó que las vías del tren son uno de los lugares donde el trabajo infantil está más concentrado. La mayoría de los niños y niñas son huérfanos o se escaparon de sus familias, y viven en la calle. Por ello, Navsarjan trabaja con la ONG española Naya Nagar para intentar sacarlos de la calle.
Después de compartir una semana junto a estos niños y sus familias, estábamos conmocionados. Parece increíble que el azar y el lugar de nacimiento marque tu destino de por vida. Si hubiesen nacido a 100 metros del slum, su vida sería totalmente diferente. Pero lo que captó nuestra atención fue su actitud frente a la vida, con una sonrisa por delante. No tienen miedos y a sus problemas les plantan cara. No tienen reparo en hablar de su situación económica, de sus trabajos, y de admitir lo difícil que es acudir a la escuela.

Siempre estuvimos concienciados por la labor social, pero fue la primera vez que sentimos, en gran medida, parte y culpables de un problema como el trabajo infantil. Todos concebimos como un problema que haya niños y niñas trabajando hasta 12 horas diarias, pero lo realmente preocupante es tengamos que viajar a la India para sentirnos parte de él. Aun estando alejados, no podemos cerrar los ojos.


Tras toparnos bruscamente con la realidad, nosotros, al igual que Kailash Satyarthi, presidente de la Marcha Global contra el trabajo infantil y premio Nobel de la Paz en 2014, nos preguntamos: ¿De quién son los pequeños trabajadores que se encuentran a miles de kilómetros de nuestra realidad? Son nuestros niños.
Drogas en la adolescencia
Quince de cada 100 adolescentes de la Costa Rica reconocieron haber fumado marihuana, según el estudio ejecutado por la Clínica del Adolescente del Hospital Nacional de Niños. El dato alarma, porque hace apenas trece años la cifra era de solo el 1%, aunque para el 2006 había subido al 10%.

Cuando se trata de esta población, carece de todo sentido el debate sobre los efectos de la marihuana, cuyos defensores la proclaman menos dañina que otras sustancias, incluyendo las legales como el alcohol y el tabaco. Existe consenso, por razones obvias, sobre el peligro del consumo de cualquiera de esas drogas por jóvenes aún distantes de la mayoría de edad y carentes de la formación necesaria para adoptar decisiones de tanta envergadura.

Psicólogos y otros profesionales del área de la salud señalan la inmadurez del cerebro adolescente, cuyo lóbulo frontal está todavía en desarrollo. Ahí se ubica la función del juicio, necesaria para discriminar a plenitud entre el bien y el mal y medir las consecuencias de los actos.

También hay debate sobre el carácter de la marihuana como droga de iniciación, una especie de antesala al consumo de sustancias más peligrosas. En el plano meramente empírico, más allá de los efectos de la droga, es fácil identificar los motivos por los cuales ese papel precursor no puede ser descartado.

La marihuana es ilegal y se mueve en los mismos círculos donde se hallan las otras drogas. No es difícil imaginar que la complicidad con el vendedor y la violación de un primer tabú pueden hacer del adolescente una persona propensa a experimentar con otras sustancias, indiscutiblemente peligrosas.

Un 6% de los 3.373 estudiantes entrevistados admitió el consumo de otros estimulantes, drogas sintéticas y hongos alucinógenos. Unos pocos experimentaron con heroína. Según el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), algunos son reclutados para distribuir narcóticos con el método de ventas iniciales a precios muy asequibles, que se incrementan gradualmente hasta obligar al joven a convertirse en vendedor para mantener su vicio.

En conjunto, los datos apuntan a una realidad tan aterrorizante como incontrovertible: la juventud costarricense es vulnerable al narcotráfico a edades muy tempranas. En otras palabras, no existen mecanismos suficientes, en el Estado y en la familia, para prevenir el acceso de los distribuidores de drogas ilícitas a jóvenes apenas salidos de la niñez.

No sorprende, entonces, el preocupante uso del alcohol, una droga también dañina pero exenta de moverse en el submundo ilícito de los estupefacientes. El 23% admitió haber llegado a un estado de embriaguez durante los 30 días previos a la consulta de la Clínica del Adolescente.

Si la realidad es así de alarmante en la población adolescente inserta en el sistema educativo, será mucho peor entre los jóvenes ausentes de las aulas y expuestos, por razones obvias, a riesgos mayores. En su caso, ni siquiera es posible pensar en las barreras construidas por el conocimiento dispensado en las instituciones educativas.

Los expertos coinciden en la vulnerabilidad de todos los jóvenes, pero identifican como particularmente riesgosa la situación de los sometidos a determinadas circunstancias, como la falta de apoyo hogareño, baja autoestima, dificultad para el estudio, falta de un proyecto de vida o de intereses artísticos y deportivos, así como baja tolerancia a la frustración.


Cuando se trata de jóvenes escolarizados, la detección de esos factores puede ser hecha por el maestro, pero, aun así, la eficacia de la reacción del educador se verá limitada en ausencia de la familia, cuya función es insustituible. Es allí donde se debe cavar la primera trinchera de la detección de los factores de riesgo y, desde luego, del uso de drogas. Los programas del Ministerio de Educación y de las fuerzas policiales son invaluables. Es preciso fortalecerlos, pero, sin la familia, habrá demasiadas batallas perdidas.
El autor brevemente describe la génesis de la cadena, –dado que desde entonces se empieza gestar lo que más tarde se conocería como la filosofía Wal Mart–, es decir, cuando Sam Walton inauguró el primer establecimiento en julio de 1962 en Rogers, Arkansas, en Estados Unidos. "Los hermanos Walton no se imaginaban que habían creado el motor de crecimiento empresarial más grande y poderoso del mundo", dice el autor. Hasta 1992, Sam Walton su propietario, mantuvo una filosofía de crecimiento: "Vender en volumen. Intentando obtener menor ganancia por artículo, pero vender más productos. Para ello ofrecía precios bajos todos los días, sin ofertas o precios especiales". Por otro lado, se encontraba la no aceptación a los cambios tecnológicos debido a que consideraba que se abría una distancia entre los usuarios y los consumidores, lo cual implicaría mayores gastos. Esta posición también la mantenía respecto a la formación de los sindicatos; era tal su aversión a este tipo de organizaciones que prefería cerrar un establecimiento que permitir la asociación sindical. Su estrategia era la siguiente: "compra barato, mantén tus estantes bien aprovisionados, trata a tus clientes con calidez y respeto y pon mucha atención en lo que tus rivales hacen bien". Además de comprar barato, que era lo principal, los productos deberían tener calidad, existir variedad y disponibilidad del bien, siempre.
La cultura Wal Mart implica que el trabajador debe estar alegre y dispuesto a ayudar al cliente, es decir: "Los empleados parecen programados para ser amables". La cultura consiste en tres premisas fundamentales: 1) respeto por el individuo, 2) servicio a los clientes y 3) búsqueda de la excelencia. Aunado a estas afirmaciones, Walton agregó diez principios más: 1) comprométete con tu negocio; 2) comparte tus ganancias con tus asociados y trátalos como socios; 3) motiva a tus socios; 4) comunica todo lo que puedas a tus socios; 5) aprecia todo lo que tus asociados hacen por el negocio, 6) celebra tus éxitos; 7) escucha a todos en tu empresa; 8) sobrepasa las expectativas de tus clientes; 9) controla tus gastos mejor que tu competencia; 10) nada contra corriente.

Es de destacar cómo la filosofía de la empresa consiste fundamentalmente en hacer sentir al trabajador que realmente es socio, que la empresa de alguna manera le pertenece y que debe hacer todo lo posible por agradar a "sus" clientes, reducir "sus" costos y elevar "sus" ganancias, dado que ello le permitirá la obtención de mayores ingresos a la empresa. Por eso la disposición del trabajador es clave en la práctica de la filosofía Wal Mart, pues a través de ella se obtienen los mejores resultados expresados en las ganancias totales. Siguiendo la filosofía se mantiene a los trabajadores fieles a las reglas del juego, mismas que les permitirán el crecimiento de "su" empresa, al esforzarse cada día por dar lo mejor de ellos como "asociados", denominación que recae básicamente en el trabajador, no en el ejecutivo.

Orígenes de Amazon
Todo comenzó en 1994 cuando Jeff Bezos (fundador y actual CEO de Amazon), que todavía vivía en Nueva York, leyó un artículo acerca de la inminente difusión del mercado de comercio electrónico y decidió que tenía que hacer absolutamente algo. Redactó una lista de veinte productos que podrían ser vendidos a través de un sitio web y eligió entre ellos los que él creía fueran los 5 más prometedores: CD, software, hardware, vídeo-casetes y libros. La elección, en un principio, cayó precisamente en estos últimos. En el mismo año, Bezos dejó su puesto como vicepresidente en el D.E. Shaw de Nueva York y se trasladó a la costa este de los Estados Unidos. Precisamente en Bellevue, Washington. Allí estableció la sede de Cadabra.com (antiguo nombre de la empresa) en el garaje de su casa.
Sin embargo necesitaba un nombre de impacto. Un nombre que fuera exótico y misterioso al mismo tiempo, pero que podría resultar común y familiar para las personas, además de transmitir una sensación de poder. Y sobre todo un nombre que comenzara con A debido a las búsquedas web por listas ordenadas alfabéticamente. Por ello, Jeff Bezos se puso a analizar en el diccionario todas las palabras que empezaban con A hasta encontrar la que iba a cambiar, literalmente, su vida. Fue amor a primera vista. La palabra encontrada era Amazon ya que incluía todas las características mencionadas anteriormente. De hecho se trataba de una palabra conocida por la mayoría de la gente, y al mismo tiempo exótica y poderosa (es el nombre del río más largo del mundo), y lo más importante de todo, comenzaba con A. Puede parecer extraño pero el sitio de comercio electrónico más grande del mundo, debe su nombre a esta búsqueda llevada a cabo por su actual director general.
Amazon inicialmente no era más que un pequeño grupo de personas que empaquetaban y enviaban libros por los Estados Unidos. El plan de desarrollo elaborado por su fundador preveía que, en los primeros cinco años de operación, la compañía no hubiera producidos útiles sino pérdidas. Sin embargo, alguien creyó en esta idea y realizó una gran inversión en el proyecto: la primera fue de Nick Hanauer, que invirtió 40.000 dólares en Amazon, seguido unos meses más tarde por Tom Alburg, que puso 100.000 dólares. Solamente en el 2001, la compañía empezó a generar beneficios.
El 'bebé Theresa' reabre el dilema entre el derecho a morir o a la vida artificial
Claudia Baca
El País
Miércoles 1° de abril, 1992 – Miami, Florida.
La breve vida del bebé Theresa, una niña que nació sin cerebro y cuyo drama conmovió a todo Estados Unidos, ha suscitado en este país una urgencia por resolver el dilema legal sobre el derecho a la vida o a la muerte de personas que no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir sin asistencia médica especial. Theresa Ann Pearson estaba condenada a morir desde que nació, y sus padres, Jostin y Laura, querían que los órganos vitales de la niña ayudaran a salvar a otros, pero no pudieron cumplir sus deseos porque las leyes se lo impidieron.
La familia, con la ayuda de un abogado que la representó gratuitamente, Walter Campbell trató en vano de persuadir a la justicia de que le permitiera donar los órganos de Theresa de modo que pudiera dejar un legado de su trágico nacimiento. La niña murió antes de que el Tribunal Supremo de Florida llegara a pronunciarse sobre su caso. Antes, una juez de Fort Laudertale, al noreste de Miami, y un tribunal de apelaciones negaron su solicitud, aduciendo que legalmente no estaba muerta mientras presentase algún signo de actividad cerebral, que en su caso era el rudimentario mecanismo que la hizo chillar cuando nació y que controlaba los latidos de su corazón y su respiración. Donar uno de sus órganos vitales a otro niño significaría su muerte segura.
Campbell sostiene que el Estado invadió el derecho de sus clientes a tomar una decisión personal con su médico sobre la suerte de la niña. "Este bebé conmovió a muchas personas durante su breve vida", dijo su padre, Jostin Pearson, un trabajador de la construcción de 30 años. "Sólo esperamos que no la olviden ahora que se ha ido".
Campbell y un abogado especialista en apelaciones, Scott Mager, prometieron seguir adelante para obligar al Estado a revisar sus leyes. El mismo día en que Theresa murió, Mager entregó en la legislatura de Florida un proyecto de enmienda a la ley que define cuándo ocurre la muerte. Según el experto, de acuerdo a una decisión de la Corte Suprema de 1984 que era aplicable a Theresa, jurídicamente ella tenía derecho a morir por "carecer totalmente. de las funciones cerebrales de reconocimiento y no tener conciencia de sus alrededores". Casos como el de Theresa que involucran decisiones capitales para médicos y millares de personas sin esperanzas de vida abundan en Estados Unidos, pero rara vez llegan a tener la atención nacional que el bebé Theresa convocó.
En opinión de Gonzalo Herranz, presidente de la comisión deontológica de la Federación de Colegios Médicos de España, el hecho de que se plantee la eutanasia para un niño sin cerebro "nace de la mentalidad de la intolerancia hacia la deficiencia". "Si esta mentalidad se va extendiendo, se empieza matando a niños anencéfalos y se acaba matando a niños con síndrome de Down", afirma.
La ley, tras la sociedad
Según varios especialistas consultados por el Miami Herald, las leyes nunca avanzan tan rápido como la medicina o la tecnología, y en ellas están involucradas una maraña de conceptos políticos, religiosos, morales y económicos que contribuyen a la confusión. "La ley simplemente no alcanza a la tecnología, no sé si puede, dada la sociedad pluralista en que vivimos", explicó James Hendricks, una abogada experta en derecho de salud.
Para el reverendo Henry Minich, capellán de la Universidad de Miami y profesor adjunto de leyes, la dificultad está en que la sociedad cambia más rápido que las leyes. "El propósito de la ley es reflejar la realidad de la sociedad, y la sociedad siempre estará delante de la ley". La tragedia de Theresa, ampliamente difundida en los medios nacionales de comunicación, abrió viejas heridas en muchas familias que han pasado en silencio por lo mismo. Según el abogado Campbell, sus oficinas recibieron centenares de llamadas de gente ofreciendo su apoyo moral y económico a Laura Campo y Jostin Pearson, una pareja de trabajadores que se las ingenia para mantener a sus otros dos hijos y que lleva ocho años de vida en común.
La historia de Malala Yousafzai, la chica que quería estudiar y desafió a los talibanes.
NUEVA DELHI
(EFE)
Malala Yousafzai, que obtuvo hoy el premio Nobel de la Paz, es una joven paquistaní conocida por su defensa del derecho a la educación femenina en su país y que el 9 de octubre de 2012 fue víctima de un atentado llevado a cabo por un grupo vinculado a los talibanes.
Nacida el 12 de julio de 1997 en la ciudad de Mingora, Pakistán, adquirió notoriedad al escribir un blog para la BBC utilizando el seudónimo de Gul Makai.
En dicho blog denunciaba las atrocidades sufridas bajo el régimen del Tehrik-i-Taliban (TTP), que ocupó militarmente el valle del río Swat matando a muchos de sus habitantes, destruyendo las escuelas y prohibiendo la educación de las niñas entre 2003 y 2009.
El 9 de octubre de 2012 fue víctima de un atentado en Mingora cuando dos miembros del TTP subieron al autobús escolar en el que se encontraba Malala y la dispararon con un fusil, alcanzándola en el cráneo y en el cuello. El entonces portavoz del grupo terrorista, Ehsanullah Ehsan, afirmó que volverían a intentar matarla y reivindicó el atentado en un comunicado en el que reiteraban que la "sharía", que está en contra del modelo educativo secular, les obligaba a ello.

La joven fue internada en un hospital de Rawalpindi, cerca de Islamabad, la capital del país, donde le extrajeron una bala que tenía alojada en el cuello, cerca de la médula espinal.

Fue candidata al premio Nobel de la Paz de 2013, lo que la convirtió en la nominada más joven de la historia con sólo 16 años y en octubre de 2013 fue galardonada con el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia que otorgan los presidentes de los grupos políticos del Parlamento Europeo.
El 15 de enero de 2014 recibió el Premio Convivencia Manuel Broseta junto a la científica Pilar Mateo. Este último premio lo recogió en marzo en la ciudad española de Valencia donde reivindicó hoy "el poder de la palabra" para luchar contra el terrorismo y defendió el derecho a la educación para aprender no sólo conocimientos de materias sino "igualdad" y "a respetar la cultura y la religión de otros".

Ameneh Bahrami

Iranian woman blinded by acid attack pardons assailant as he faces same fate.
Ameneh Bahrami withdraws ‘eye for an eye’ retribution hours before surgeons prepared to blind him with acid.
A woman blinded with acid in Iran has pardoned her attacker, a man who was scheduled to lose his sight in an eye for an eye punishment on Sunday.
Majid Movahedi, 30, had been taken to Tehran’s judiciary hospital to be blinded with acid after being rendered unconscious, but Ameneh Bahrami, his victim, spared him at the last minute, Iran’s semi-official Isna news agency reported.
Iran’s judiciary had given the green light to the administration for the retributive punishment, which would have been the first blinding of a convict in the country, but human rights groups across the world called on Bahrami, who had asked for eye for an eye justice in the court, to pardon him.
Bahrami, who had refused to marry Movahedi, was disfigured and blinded by him when he threw a jar of acid in her face while she was returning home from work in 2004.
“I feel very good. I’m happy that I pardoned him,” Isna quoted her as saying. “For seven years I’ve been trying to pursue retribution and to prove that the punishment for an acid attack is retribution but today I decided to pardon him. This was my right but in future the next victim might not do the same.”
On Sunday, Bahrami asked for financial compensation instead of blinding Movahedi, an option she had previously refused to consider.
Speaking to Isna, Abbas Jafari Dolatabadi, prosecutor general of Tehran, confirmed that Bahrami had pardoned Movahedi and described her move as a “courageous act”.
Islam’s Sharia law allows for qisas (retribution) but it also advises for clemency, especially before and during Ramadan, which starts on Monday in Iran. “Inflict the same life on him that he inflicted on me,” she had told the court.
Bahrami said that international focus on the case was a factor she considered in pardoning Movahedi. “The second reason I decided to pardon him was because it seemed like the entire world was waiting to see what will happen,” she said.
In a highly publicised dossier in November 2008, a criminal court in Tehran ordered retribution on Movahedi after he admitted throwing acid at Bahrami, and entitled her to blind him with acid.
“He was holding a red container in his hand. He looked into my eyes for a second and threw the contents of the red container into my face,” she told the court in 2008.
In reaction to the news, Amnesty International, which had urged Bahrami to pardon Movahedi, called on Iran to review its penal code.
“Majid Movahedi committed a horrendous act which has ruined Ameneh Bahrami’s life, and the state has a responsibility to bring him to justice and to ensure that Ameneh Bahrami receives recompense for the damage done to her,” said Amnesty International’s Middle East and North Africa deputy director, Hassiba Hadj Sahraoui.
“But deliberate blinding inflicted by a medical expert is a cruel punishment which amounts to torture, which is prohibited under international law.
“The Iranian authorities should review the penal code as a matter of urgency to ensure those who cause intentional serious physical harm, like acid attacks, receive an appropriate punishment – but that must never be a penalty which in itself constitutes torture,” she added.
Bahrami, who has an electronics degree and worked in a medical engineering company before the attack, moved to Spain with the help of the Iranian government where she has undergone a series of unsuccessful operations.
She briefly recovered half the vision in her right eye in 2007 but an infection blinded her again.

Bahrami has recently published a book in Germany, Eye for an Eye, based on her personal life and her suffering since she was blinded.